
Los Stranglers siempre supieron, unas veces más afortunadas que otras, especialmente en su primera y fenomenal etapa, pero casi siempre con interés, acomodarse a las tendencias sonoras del momento.
Así, con influencias de la Velvet Underground, Television, los Kinks, Zappa, los Stones, los Doors o, en general, el garage-rock/proto-punk 60’s, pasaron con facilidad del pub rock al punk, la new wave o al pop de sintetizadores, en una larga carrera principiada a mediados de los años 70.
Allá, por el año 1974 y en una localidad inglesa llamada Guildford, el cantante y bajista Hugh Cornwall, el bajista y vocalista J. J. Burnell, el batería Jet Black y una de las piezas claves del grupo, el teclista Dave Greenfield, formaron un conjunto al que denominaron The Guildford Stranglers, que después de darle que te pego a los instrumentos en locales de la zona reducieron su nombre a The Stranglers cuando se decidieron a probar fortuna en Londres un año después de su creación.
Por esta primera época tocaban pub rock, música enérgica, enraizada y básica, sin pretensiones más allá del disfrute de la esencia del rock’n’roll en vivo. Después de telonear en 1976 a Patti Smith y a los Ramones, cuando éstos pisaban por primera vez un escenario británico, los Stranglers abrazaron el punk, sonidos que estallarían en las Islas al año siguiente, con la punta de lanza de los Sex Pistols o los Clash.
