
El festival SOS 4.8 cerró en la mañana del domingo sus puertas después de 48 horas en las que ha inundado Murcia de música, arte y reflexión. El evento ya se ha hecho mayor tan sólo en su tercer año de vida, ha sabido aprovechar el momento en el que muchos otros certámenes parecidos desaparecían por la crisis y la quiebra de productoras y ha consolidado un modelo que rezuma originalidad por los cuatro costados, que es asequible al bolsillo del ciudadano (y por ello, con 35.000 entradas vendidas, cinco mil más que el año pasado, mucha gente se quedó en la puerta) y que además no existe a estos niveles en España. Un festival urbano en el que el polvo no te cubre la cabeza, un espacio pensado para la comodidad de todos.
Gran expectativa generó el pase del dúo canadiense Crystal Castles, ya que había morbo y ganas de verles por estos lares después de su desastroso y accidentado directo en el Sónar del año pasado. Sus bases de punk-pop digital de sintetizador desguazado casaron a la perfección con la histérica voz de su estilosa cantante, Alice Glass, tanto en sus "hits" mas famosos ("Crimewave", "Vanished") como en los temas de su inminente nuevo disco.

Crystal Castles directamente lo bordó, fue el concierto perfecto (para mí el mejor concierto), algo de pogo y temas nuevos de su nuevo álbum que no había podido escuchar bien a fondo. ¿Y que se puede pedir más?, pues todavia se puede. Annie Glass lo dió todo con su público, se tiró varias veces y hasta lanzo el microfono por los aires (espero que no pasase nada), en una sola palabra... increible.

Addictive TV fue para rematar la noche, cuando todo el mundo veía a Fatboy Slim yo estuve saltando con Addictive TV y sus temazos. Como explicar la situacion... Ni mucha gente ni poca, lo justo para poder soltarte a bailar sin parecer estupido, tres pantallones gigantescas en donde nos dejaron claro que son unos de los mejores vjs del mundo y mezclas como New order con Franz Ferdinanz que ponian pelos como escarpias a todos los de la pista.
